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Un clásico de toda
la vida con un nuevo
final desde el
pasado año: "final
feliz". La subida
del Rindión hasta el
Crucero es muy
rápida por su
anchura y trazado
pero, a la vez, el
piso cada año patina
mas y lo convierte
en un tramo donde no
te puedes despistar,
se asemeja a una
prueba de montaña
donde el motor
siempre va a tope.
El nuevo final es
muy divertido y
vistoso. Lo que de
verdad es
impresionante en el
Rindión es la
cantidad de publico
en el ultimo
kilómetro. |