Premio TAC 2019 para Víctor Fernández y Ángel Álvarez

Doce años después del nacimiento del premio Tineo Auto Club, los premiados han sido muy variados. Desde equipos de competición al mismo Ayuntamiento de La Villa, pasando por empresarios y entidades muy ligadas al rallye o iconos como Jesús Peña y Fernando Neira.

Dentro de los equipos o pilotos premiados, abrieron la veda los hermanos García de Trevias y años más tarde fue Nacho Braña quien consiguió este ya consolidado y deseado trofeo. Pero en la historia del rallye de Tineo y más aún si hablamos de pilotos locales, hubo un equipo que abrió el camino a todos los demás, siendo referencia en los ochenta y principios de los noventa por su arrojo, espectacularidad y decisión cada vez que empezaban un tramo cronometrado.

Víctor Fernández y Ángel Álvarez (el Bolo y el Pota para los de casa) son ese equipo al que el Tineo Auto Club quiere ahora rendir homenaje, recordando las muchas pruebas que hicieron bajo el paraguas de la escudería. Ambos compitieron juntos desde 1988 hasta 1996. Primero con el Ford Fiesta XR2, pasando después al Peugeot 205 (para Víctor el coche que más satisfacciones les dió) y en su última época hicieron debutar el Renault Clío 16v que luego pasaría a ser Williams.

Desde aquel lejano debut en el rallye de Avilés de 1988 con el XR2, hasta el desgraciado Tineo de 1996 donde se acabó su periplo juntos en los rallyes. Víctor y Ángel, Ángel y Víctor llevaron el nombre de la escudería y de Tineo por todas las pruebas del regional, así como por pruebas de Galicia donde solían competir asiduamente. Además de las carreras del nacional, con grandes resultados tanto en la época del 205 como con el Clío.

Víctor destacaba por su velocidad y arrojo a la hora de atacar cada curva, cada tramo. Ángel igual de bravo que Víctor, cumplía la siempre olvidada función de copiloto impolutamente. Quedan en el recuerdo rallyes como el de Luarca, en 1991, luchando de tú a tú con pilotos como Monchu; grandes actuaciones como la lograda también en 1991, en el rallye de Santo Tomás de Granda donde acabarían sextos, ganando además el trofeo de Asturias de rallyes. Ambos lograron diferentes trofeos como La copa Peugeot de Asturias, la Copa Gualsan y el ya dicho trofeo de Asturias de rallyes. Si por algo son recordados Ángel y Víctor es por su lucha a brazo partido con Ruperto Reguera en el regional de rallyes en 1994 y 1995. Aunque el título absoluto se escapó, sí que lograron triunfar en 1994 dentro de la primera copa Clío de Asturias.

Los años han pasado por los rallyes pero no por la mente de los aficionados que aún guardan un imborrable recuerdo de esta pareja, que como ya hemos dicho abrió el camino a otros muchos. Vaya desde aquí nuestro reconocimiento y agradecimiento por habernos dado tanto.

0